Ser docente en el Siglo XXI

Sin embargo, Cabero, y sus colaboradores, (1997), mencionan que la introducción de cualquier tecnología de la información y comunicación en el contexto educativo pasa necesariamente tanto por que el profesor tenga actitudes favorables hacia las mismas, como por una capacitación adecuada para su incorporación en su práctica profesional.
En los procesos de Formación del profesorado en NTIC, los docentes pueden asumir las posiciones:
- Quienes otorgan a las Nuevas Tecnologías un poder mágico y creen que su sólo uso puede transformar el proceso de enseñanza y de aprendizaje, creando una relación ciega que no les permite desarrollar mecanismos críticos frente a los medios -Tecnofilia – y crean por consiguiente, una cierta dependencia de la máquina.
- Quienes no utilizan las tecnologías porque consideran que son culpables de casi todos los problemas que afectan a la sociedad. Este tipo de docente como manifestación de su resistencia al cambio, suele rechazar enfáticamente la utilización de las Nuevas Tecnologías – Tecnofobia -.
- También se encuentran en la categoría –Tecnofobia- los docentes que consideran difícil su uso, así como quienes tienen miedo y pena de recibir entrenamiento, porque se consideran incapaces o avergonzados frente a sus estudiantes o profesores más jóvenes que tienen desarrolladas esas habilidades y destrezas para su uso.
- Los docentes que utilizan las Tecnologías y sacan el mejor partido de ellas; realizando una crítica permanente sobre sus aspectos positivos y negativos – Crítica -. Es decir aquellos que reconocen la necesidad de su vinculación a la educación y asumen un papel de gestores del cambio de acuerdo con los requerimientos y expectativas del aula y la institución misma.
En relación al primer aspecto, Quintana y Tejeda (1995) proponen una estructura alrededor de los siguientes ejes por la que debe girar toda la Formación Inicial del Profesorado en Nuevas Tecnologías:
- Una formación científica y cultural en el marco de las NTIC.
- Una formación didáctica, metodológica y de recursos propios de las NTIC.
- Una formación en las implicaciones de las NTIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje generales y propios de estas tecnologías.
- Un conocimiento de los curriculum de todas las áreas del nivel educativo en el cual se trabajará, así como de los ejes transversales y su relación con las NTIC
- Una competencia en la creación de actividades de aprendizaje que incorporen el uso de las NTIC.
- Una reflexión sobre los usos de los medios en educación y su relación con los modelos curriculares y los enfoques metodológicos.
- El desarrollo de actitudes de reflexión sobre la práctica y sobre la propia actividad como profesor/a.
Sin embargo, ya existen proyectos en los que se ha introducido este profesional en el ámbito de la formación permanente, como es el caso de la Universidad de Salamanca y Lleida, en España.

